Enhorabuena por tu visita a esta humilde vida que fue transformada disfruta leyendola desde el principio y el Señor te bendecirá
lunes, 14 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
VIENDOME A MI MISMO EN OTRA PERSONA PAG 15
Pasaba el tiempo y cuando la madre de uno de esos compañeros que tenía enfermo y se la llevo a vivir su hija a su casa, decidí hablar con ella y pedirme si me permitía vivir con su hermano pagando los gastos a medias. Ella acepto, sabía que así su hermano no quedaría solo en la pequeña casita de campo que tenían alquilada hacia años y me dijo que el alquiler lo pagarían ellos, pero que la comida, la luz y el gas corría a cuenta de su hermano y mía pues los dos teníamos pensión.
Con esto yo mejore un poco, me dedicaba a hacer las cosas en la casa, incluso la pinte toda por fuera, pero aunque ya no salía tanto por los bares, compraba la bebida para casa y allí me emborrachaba. Mi compañero en lo que sabía también hacia cosas, trabajaba la huerta y daba a las gallinas de comer, etc.…
Pero los dos teníamos el mismo problema el alcohol y el además el hachís y la Marihuana.
Ambos seguíamos endeudándonos en un bar que teníamos de mano y cuando cobrábamos nuestras pensiones, apartábamos el dinero de los gastos de la casa y el resto iba para pagar ese bar o a veces bares.
Pero aún así la cosa iba marchando bastante regular, hasta que un mes en la repartición el me dijo que había gastado su parte del dinero para los gastos de la casa, yo me enoje muchísimo y ese mes le dije que yo pondría las dos partes, pero el próximo mes lo haría el igual.
Pero durante ese mes el salía todo el día y llegaba a altas horas de la madrugada, y tiraba con la cena que le dejaba hecha y dejaba los fuegos y la luces encendidas con las borracheras que traía.
Yo pasaba las noches en vela y preocupado por él y me di cuenta en ese tiempo, cuanto había sufrido mi mujer y mi familia conmigo cada noche que me emborrachaba, yo no podía más y cuando llego el siguiente mes de cobro, y él me volvió a decir que no tenía dinero me enfade muchísimo hasta el punto que el cogió y desapareció de la casa por el miedo.
Al día siguiente, vino su hermana y me dijo: Se que mi hermano no es un Santo pero esta es su casa y no lo voy a echar de ella, así que tendrás que marcharte tú.
Qué golpe más fuerte, mi vida volvía a derrumbarse, otra vez a vagar solo de pensión en pensión, pensaba durante el día mientras bebía y bebía y tomaba pastillas.
Esa noche borracho y muy mal lloraba y me deshacía en amarguras y clamaba a Dios pidiéndole que acabase conmigo y mi sufrimiento, y si no que me trajese una esperanza, no sé el tiempo que esa noche estuve así pero me dormí y cuando desperté al día siguiente, vino una imagen de un camión con una lona azul donde ponía “Centro Reto a la Esperanza”. Yo alguna vez había visto estos camiones por las calles sabía que era un Centro para toxicómanos y una vez un amigo de mi hermana me había hablado de ir a él a desintoxicarme del alcohol, pero no había ido.
De repente vino con fuerza a mi corazón el ingresar en el y fui a un Rastro que tenían cerca de donde vivía y les pedí ingresar, me invitaron a comer en su casa de acogida y me dijeron que debía coger al día siguiente a las Ocho de la mañana un tren para Asturias y allí ingresaría, volví aliviado a donde vivía y me fui a celebrarlo; (como no podía ser de otra manera como alcohólico que era) y luego llame a mi Padre para decírselo y se puso muy feliz y dijo que vendría de madrugada con un taxi para llevarme a la estación.
Ese día recogí todo en la casa, mi televisor y videos que había comprado para mi habitación e hice mi maleta y luego continué bebiendo hasta altas horas porque ya no podía ni dormir.
Al día siguiente mi padre apareció a la puerta muy puntual y nos fuimos para la estación, yo no podía creerme que esta vez fuese capaz de tomar una decisión y no volverme atrás como otras veces.
Esperamos el tren un rato y me subí a él con una penosa despedida de mi padre, pero sabía que era una alegría para el después de tanto tiempo, así que con valor, tire mi tabaco (sabia que no se podía fumar en ese Centro) y me embarque a la aventura.
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