martes, 1 de marzo de 2011

MI JUVENTUD PRESA EN EL ALCOHOL Pag 6

Dando un salto en el tiempo, ya hecho un hombre o algo parecido, comencé a salir con mi Padre y mis Hermanos Mayores tomando vinos por los Bares en mi pueblo como en muchos otros era como una norma el salir los Sábados y domingos de mañana de vinos.(hablo de esto porque fue algo que marco mi vida).
Salí como cualquier joven con alguna que otra chica,  pero me dejaban, no sé si por mi timidez o por que ya se comenzaba a notar en mi esos vinos.
Pero un día conocí a la que más tarde sería mi mujer. Estuve bastante tiempo detrás de que ella me hiciese caso, pero siempre encontraba un no por respuesta.
Cuando por fin conseguí convencerla, comenzamos a salir juntos, yo en ese tiempo ya trabajaba, como pintor decorador y me encantaba el oficio y el olor de las pinturas y los disolventes (digo esto porque también tuvo que ver en mi, pues el vino y las cervezas que yo bebía antes ahora no eran suficiente fuertes, pues después de estar expuesto a esos tóxicos durante el día cuando pillaba el bar se me apetecía algo fuerte y comencé a beber copas de coñac)
Bueno volviendo a mi pareja salimos juntos un año y luego otro, si perder claro mis momentos estelares en los bares, antes de recogerla y después de llevarla a cas e incluso estando con ella, estaba más animado así y me atrevía a más cosa con ella. Todo ese tiempo teníamos problemas entre nosotros, yo pensaba que era algo normal, eso creía o algo en la oscuridad me lo hacía creer que debía ser así.
Bueno total que continuamos y decidí pedirle que se casase conmigo. ¡Y Sorpresa! Otra vez las negaciones y las luchas por parte de ella. Yo al igual que mis hermanos mayores en aquel tiempo, también ejercía para la Iglesia Católica o más bien para la celebración de la Semana Santa como cofrade y llevaba los pasos de las procesiones aunque fuera con unas copas encima, creyéndome que si había sido malo, así espiaba mis pecados, por eso cuando ella me negaba pensaba en las negaciones de Pedro, que decía querer tanto a Jesús y cuando le hizo falta lo negó hasta tres veces, para mí las negaciones de mi novia me costaron cinco años más para bien o para mal. Conseguí que se casase conmigo.
Durante estos cinco años ocurrieron muchas cosas, pero solo os contaré las que conciernen a la pena que hoy me estruja el corazón.
 Conocí a su familia, pues las entradas en su casa comenzaron a ser más amplias y familiares. Y de nuevo la duda de mi destino, su madre sufría una enfermedad desde bastante joven  llamada Artritis reumatoide severa, que le desgasta los huesos y se los deforma (ahora entendía que necesitaba la ayuda de sus hijas y por eso tantas negaciones por parte de mi novia; su vida tampoco había sido un camino de rosas y sus salidas de casa más bien habían sido escasas.
A mi destino que ya comenzaba a marcarse por el alcohol, tanto en mi padre, como en mi hermano, y ahora también en mí se añadía la vida de mi novia y la enfermedad de su madre y los ingresos continuos de ella en el hospital por causa de su enfermedad.
Pero corrió un tiempo en que podía con todo y lo llevaba bastante bien, o eso creía yo,  pues comencé a trabajar en los Astilleros de Buques primero como pintor (mas inhalaciones de pinturas, mucho más fuertes que las anteriores) y luego de andamiero de buques haciendo muchas horas y turnos; ganando mucho dinero.
La ingestión por mi parte de copas de coñac aumentaba muchísimo, lo que me trajo muchos problemas con mi familia y con la suya, hasta el punto de llegar a separarnos y lo que provoco que no fuese bien mirado en su casa como un futuro marido para su hija, pero luchando ambos continuamos a pesar de todo juntos y las cosas incluso mejoraron un poco.
 El Día Veinte de Noviembre de 1993 nos casamos, en ese tiempo yo cobraba la que llamaban entonces ayuda familiar pues los Astilleros no tenían mucha carga de trabajo, y nos fuimos vivir con mucha ilusión en nuestro pisito alquilado; pero sin dejar de acudir a casa de su madre a menudo para ayudar en lo que se podía y recibiendo a cambio alguna que otra ayudita de comida y regalos para ir tirando.
 Los ingresos de su madre en el hospital seguían aumentando, por desgastes de caderas y operaciones constantes.
En este tiempo pensaba que tal vez había venido al mundo para esto, para ayudarla a ella en ese trabajo tan doloroso y pesado a la vez. Incluso por eso hicimos un esfuerzo muy grande y saque el permiso de conducir y nos hicimos con un coche de segunda mano (a pesar de que a mí nunca me intereso conducir un coche).