martes, 29 de marzo de 2011

ROMANOS 2 1ª PARTE

Romanos 2
Los primeros versículos Ro 2: 1, 2,3 nos hablan de la dificultad para ser perdonados, porque nuestros actos ante el justo Juicio de Dios somos merecedores del castigo de la muerte.                 
(Romanos 2:4).
Es un ejemplo de divina condescendencia que el Señor razo­ne con los hombres y les haga preguntas como ésta (Is. 1:5; 55:2; Jer. 3:4; Ez. 33:11).
Es triste que el que ha visto los juicios de Dios en otros y ha escapado, saque de esta especial misericordia de que ha sido objeto una razón para añadir pecado a pecado (Jer. 3:8).
I. HONREMOS LA PACIENCIA Y BENIGNIDAD DE DIOS.
1. Es manifestada a nosotros en tres formas:
Su bondad ha soportado nuestros pecados pasados (Sal­mo 78:38).                                 Su paciencia nos soporta al presente (Salmo 103:10).
Su longanimidad (que es lo mismo para el futuro como para el pasado y el presente) está preparada para so­portar al culpable (Lúc. 13:7-9).
2. Es manifestada su excelencia por tres consideraciones: La persona que la muestra. Es «la bondad de Dios». Aquel que es omnisciente para ver todos los pecados y que los aborrece tanto, y es poderoso para castigarlos; sin embargo, soporta con paciencia al pecador (Salmo 145:8).
La persona que la recibe. Es el hombre, culpable, insig­nificante, bajo, provocador, ingrato (Gen. 6:6). La conducta que recibe tal respuesta. Es una respuesta de amor, a pesar del pecado. A menudo Dios perdona aunque los pecados sean muchos, graves, presuntuosos y repetidos, etc. (Mal. 3:6).

 CÓMO PUEDE SER DESPRECIADA.

1. Pretendiendo que es una cosa natural y hablando como si Dios estuviera obligado a soportarnos y perdonarnos.
2. Convirtiéndonos en una razón para endurecer más nues­tro corazón con presunción, incredulidad y más pecado (Sof. 1:12; Ecl. 8:11).
3. Convirtiéndolo en una apología del pecado de dilación (2.a Ped. 3:3-4).
 LA MISERICORDIA DE DIOS
1. Dios no es duro e impasible, de otro modo nos habría destruido.
2. Continuar ofendiéndole es una crueldad para El y desas­troso para nosotros mismos. Nada puede ser tan bajo como hacer de la misericordia una razón para la pro­vocación.
3. Es evidente, de su misericordia, que se alegrará en aceptarnos si nos volvemos a Él. Espera para que pueda salvarnos.
La misericordia y longanimidad de Dios hacia los pecadores es admirable.
Observad cómo los pecadores de Jericó fueron advertidos durante siete días, en vez de dar la orden de asalto el primer día.
 Dios es más rápido a enviar ángeles de paz que mensajeros de ira. Dios se apresura más a glorificar a sus siervos que a condenar a los impíos.
LA PACIENCIA DE DIOS
 Dios, ¡cuan paciente es antes de castigar a los pecadores! ¡Qué repugnancia muestra en castigar! Es «lento para la ira», por si hay alguna esperanza de recuperación. ¡Cuantas vueltas en su cami­no de justicia! El no juzga bajo consejo de guerra, sino que ruega a los pecadores diciendo: « ¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?»
Pecar contra la ley es atrevido, pero pecar contra el amor es cobarde.
Rebelarse contra la justicia es inexcusable, pero luchar con­tra la misericordia es abominable. El que puede clavar un agui­jón en la mano que lo alimenta es nada menos que una víbora. Cuando un perro muerde a su amo, y le muerde cuando le está alimentando, es conceptuado como rabioso y tiene que ser ejecu­tado inmediatamente.