sábado, 12 de marzo de 2011

Me robaste el corazon

-Salmo -91-

jueves, 10 de marzo de 2011

VIENDOME A MI MISMO EN OTRA PERSONA PAG 15

Pasaba el tiempo y cuando la madre de uno de esos compañeros que tenía enfermo y se la llevo a vivir su hija a su casa, decidí hablar con ella y pedirme si me permitía vivir con su hermano pagando los gastos a medias. Ella acepto, sabía que así su hermano no quedaría solo en la pequeña casita de campo que tenían alquilada hacia años y me dijo que el alquiler lo pagarían ellos,  pero que la comida, la luz y el gas corría a cuenta de su hermano y mía pues los dos teníamos pensión.
Con esto yo mejore un poco, me dedicaba a hacer las cosas en la casa, incluso la pinte toda por fuera, pero aunque ya no salía tanto por los bares, compraba la bebida para casa y allí me emborrachaba. Mi compañero en lo que sabía también hacia cosas, trabajaba la huerta y daba a las gallinas de comer, etc.…
Pero los dos teníamos el mismo problema el alcohol y el además el hachís y la Marihuana.
Ambos seguíamos endeudándonos en un bar que teníamos de mano y cuando cobrábamos nuestras pensiones, apartábamos el dinero de los gastos de la casa y el resto iba para pagar ese bar o a veces bares.
Pero aún así la cosa iba marchando bastante regular, hasta que un mes en la repartición el me dijo que había gastado su parte del dinero para los gastos de la casa, yo me enoje muchísimo y ese mes le dije que yo pondría las dos partes, pero el próximo mes lo haría el igual.
Pero durante ese mes el salía todo el día y llegaba a altas horas de la madrugada, y tiraba con la cena que le dejaba hecha y dejaba los fuegos y la luces encendidas con las borracheras que traía.
Yo pasaba las noches en vela y preocupado por él y me di cuenta en ese tiempo, cuanto había sufrido mi mujer y mi familia conmigo cada noche que me emborrachaba, yo no podía más y cuando llego el siguiente mes de cobro, y él me volvió a decir que no tenía dinero me enfade muchísimo hasta el punto que el cogió y desapareció de la casa por el miedo.
Al día siguiente, vino su hermana y me dijo: Se que mi hermano no es un Santo pero esta es su casa y no lo voy a echar de ella, así que tendrás que marcharte tú.
Qué golpe más fuerte, mi vida volvía a derrumbarse, otra vez a vagar solo de pensión en pensión, pensaba durante el día mientras bebía y bebía y tomaba pastillas.
Esa noche borracho y muy mal lloraba y me deshacía en amarguras y clamaba a Dios pidiéndole que acabase conmigo y mi sufrimiento, y si no que me trajese una esperanza, no sé el tiempo que esa noche estuve así pero me dormí y cuando desperté al día siguiente, vino una imagen de un camión con una lona azul donde ponía “Centro Reto a la Esperanza”. Yo alguna vez había visto estos camiones por las calles sabía que era un Centro para toxicómanos y una vez un amigo de mi hermana me había hablado de ir a él a desintoxicarme del alcohol, pero no había ido.
De repente vino con fuerza a mi corazón el ingresar en el y fui a un Rastro que tenían cerca de donde vivía y les pedí ingresar, me invitaron a comer en su casa de acogida y me dijeron que debía coger al día siguiente a las Ocho de la mañana un tren para Asturias y allí ingresaría, volví aliviado a donde vivía y me fui a celebrarlo; (como no podía ser de otra manera como alcohólico que era) y luego llame a mi Padre para decírselo y se puso muy feliz y dijo que vendría de madrugada con un taxi para llevarme a la estación.
Ese día recogí todo en la casa, mi televisor y videos que había comprado para mi habitación e hice mi maleta y luego continué bebiendo hasta altas horas porque ya no podía ni dormir.
Al día siguiente mi padre apareció a la puerta muy puntual y nos fuimos para la estación, yo no podía creerme que esta vez fuese capaz de tomar una decisión y no volverme atrás como otras veces.
Esperamos el tren un rato y me subí a él con una penosa despedida de mi padre, pero sabía que era una alegría para el después de tanto tiempo, así que con valor, tire mi tabaco (sabia que no se podía fumar en ese Centro) y me embarque a la aventura.

martes, 8 de marzo de 2011

SIN SALIDA PAG14

Al día siguiente me sentaba otra vez delante de una juez y me pusieron de nuevo otro alejamiento de mis padres por maltrato, y me acusaron por atentado a la Guardia Civil por haberles empujado cuando vestían uniforme y me soltaron en espera de un nuevo juicio. Pero al siguiente día se me ocurrió pasar a menos de cincuenta metros de su casa y me paró la Guardia Civil de nuevo y me dijo que me fuese de allí, pero les increpe y me dio un ataque de nervios y comencé a golpearme en su coche y en el suelo y me llevaron detenido de nuevo. Volví a pasar otros dos días de calabozo mientras no me hacían de nuevo el juicio rápido.
Luego el día del juicio mis padres lloraban y pedían clemencia para mi, así que la juez me dijo que era mejor que ingresará en prisión hasta la celebración del nuevo juicio que sería en una semana, aunque también podría salir en libertad, pero con el riesgo de que en mi situación volviese a acercarme otra vez y entonces mi condena sería grande; así que acepte ingresar en la prisión como preventivo en  La Coruña.
Paso la semana pero no vinieron a buscarme para el juicio, así que me tire una semana más allí ingresado en la Enfermería de la prisión, se celebro el juicio y volvieron a llevarme a prisión hasta que cuando iba hacer un mes casi me dieron la Libertad condicional, pero con un alejamiento de mis padres.
¿Dónde podía ir entonces?, decidí buscar pensión a cuatro Kilómetros de mi pueblo y allí viví.
Luego de un tiempo comenzaron a venirme los juicios con sus respectivas sentencias; primero la de Separación de mi esposa con derecho a ver a mi hijo una vez a la semana en un piso de acogida y pasarle una pensión alimenticia y de gastos de casa, la cual con mi pequeña pensión no pude pasarle.
Comencé a ir a ver a mi hijo; al principio bien,  pero era solo una hora y en un piso con otros y el miedo a que viesen que seguía bebiendo, comencé a faltar a las visitas.
Seguí llevando una mala vida borracheras, clubs deudas que a veces mi padre pagaba, etc.… ya estaba cansado ¿Qué clase de vida era la que Dios me daba? nada tenía sentido ni razón de ser borracheras, juicios, mas borracheras  y sobre todo una gran Soledad que intentaba matar buscando compañías en clubs y en borrachos como yo.