martes, 8 de marzo de 2011

SIN SALIDA PAG14

Al día siguiente me sentaba otra vez delante de una juez y me pusieron de nuevo otro alejamiento de mis padres por maltrato, y me acusaron por atentado a la Guardia Civil por haberles empujado cuando vestían uniforme y me soltaron en espera de un nuevo juicio. Pero al siguiente día se me ocurrió pasar a menos de cincuenta metros de su casa y me paró la Guardia Civil de nuevo y me dijo que me fuese de allí, pero les increpe y me dio un ataque de nervios y comencé a golpearme en su coche y en el suelo y me llevaron detenido de nuevo. Volví a pasar otros dos días de calabozo mientras no me hacían de nuevo el juicio rápido.
Luego el día del juicio mis padres lloraban y pedían clemencia para mi, así que la juez me dijo que era mejor que ingresará en prisión hasta la celebración del nuevo juicio que sería en una semana, aunque también podría salir en libertad, pero con el riesgo de que en mi situación volviese a acercarme otra vez y entonces mi condena sería grande; así que acepte ingresar en la prisión como preventivo en  La Coruña.
Paso la semana pero no vinieron a buscarme para el juicio, así que me tire una semana más allí ingresado en la Enfermería de la prisión, se celebro el juicio y volvieron a llevarme a prisión hasta que cuando iba hacer un mes casi me dieron la Libertad condicional, pero con un alejamiento de mis padres.
¿Dónde podía ir entonces?, decidí buscar pensión a cuatro Kilómetros de mi pueblo y allí viví.
Luego de un tiempo comenzaron a venirme los juicios con sus respectivas sentencias; primero la de Separación de mi esposa con derecho a ver a mi hijo una vez a la semana en un piso de acogida y pasarle una pensión alimenticia y de gastos de casa, la cual con mi pequeña pensión no pude pasarle.
Comencé a ir a ver a mi hijo; al principio bien,  pero era solo una hora y en un piso con otros y el miedo a que viesen que seguía bebiendo, comencé a faltar a las visitas.
Seguí llevando una mala vida borracheras, clubs deudas que a veces mi padre pagaba, etc.… ya estaba cansado ¿Qué clase de vida era la que Dios me daba? nada tenía sentido ni razón de ser borracheras, juicios, mas borracheras  y sobre todo una gran Soledad que intentaba matar buscando compañías en clubs y en borrachos como yo.